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Perú iniciara la comercialización inminente de medicamentos con CBD

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El cannabis se legalizó para uso medicinal en Perú en 2017 después de importantes campañas de sensibilización de padres de niños que sufrían epilepsia. El expresidente Pedro Pablo Kuczynski, en ese entonces, promulgó la ley N° 30681 que regulaba el uso medicinal y terapéutico de esta planta. Esto generó expectativas en muchas compañías, quienes vieron en esa ley la posibilidad de obtener cuantiosas ganancias económicas debido a la incipiente industria que se generaría.

No obstante, se ha demostrado que la ley actual no ha sido muy eficaz, puesto que hasta prácticamente ahora ninguna entidad había conseguido algún tipo de licencia de venta e investigación, por lo que el único proveedor seguía siendo la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (DIGEMID), la farmacia institucional a nivel nacional, que solo cuenta con un dispensario en todo el país (en Lima, la capital) y con un producto con una dosificación de 5% de CBD y 0,4% de THC en 10 mililitros, una concentración que no es efectiva para todas la enfermedades que se podrían tratar.

Desde febrero pasado, este único establecimiento en Perú donde se vende cannabis de manera formal, se quedó sin el derivado de cannabis. Los 1.000 frascos con 10 ml de extracto se agotaron en apenas dos meses, a pesar de que era un aceite de un solo quimiotipo y que solo estuvo a la venta en una farmacia de todo el país.

Por esta falta de red de distribución, y por las regulaciones complementarias, como la descoordinación entre los ministerios correspondientes para regular las licencias, no se ha podido hasta la fecha satisfacer la necesidad real de los consumidores que necesitan del CBD, ni de las empresas que buscan invertir en este campo.

Basta con echar un vistazo a Colombia, donde se han entregado más de 200 licencias, y que ha tenido como consecuencia que 1.500 empresas extranjeras más busquen ser licenciadas, con una inversión estimada de 60 millones de dólares en el país. Ahora el estado peruano ha empezado a definir y agilizar distintos procedimientos para que los que necesitan del extracto de cannabis, puedan acceder a él sin ninguna traba.

Comienzan a llegar las primeras licencias

Por ejemplo, hace solo unos días, la DIGEMID otorgó el registro sanitario para dos modalidades nuevas de un producto llamado Epifractán, con concentraciones de 2% y 5% de CBD, un solución oral hecha con extracto de cannabis sativa fabricado por Ramm Pharma, con sede en Toronto, una empresa que ya fabrica cannabis medicinal en Uruguay para la venta en farmacias y para diversas indicaciones según lo prescrito por un médico

De hecho, en 2017, Epifractán se convirtió en el primer medicamento farmacéutico cannabinoide derivado de plantas aprobado por una autoridad federal de salud de Uruguay, como tratamiento para la epilepsia refractaria. Así, los productos de cannabidiol (CBD) elaborados en Uruguay por Ramm Pharma, serán importados y distribuidos en el mercado peruano por su subsidiara Cann Farm Perú.

Perú solo tiene otro producto derivado del cannabis registrado y pertenece a la todopoderosa Canopy Growth con sede en Canadá. También están pendientes de otro extracto de la también canadiense Khiron Life Sciences Corp. que fue la que primero recibió una licencia privada para la importación y comercialización del cannabis en abril de este año. También se trata de la primera compañía en distribuir un producto farmacéutico legal a base de cannabis medicinal en la historia de Colombia, de dónde importarán el cannabis, mientras que la compañía local encargada de producir los derivados será Farmacias Universal SAC. 

Por tanto, hasta ahora, cuatro productos han sido aprobados por DIGEMID: las dos presentaciones del Epifractán, el Yellow Oil de Spectrum Therapeutics (así se llama la división médica internacional de Canopy Growth Corporation) y el Sativex, usado para tratar la esclerosis múltiple, elaborado GW Pharmaceuticals y cuyo registro en Perú fue solicitado por Laboratorios Biopas, pero que aún no se comercializa, según fuentes locales.

A partir del 10 de julio, la base de datos pública de la autoridad sanitaria peruana muestra que seis compañías presentaron 17 registros más de productos y estaban pendientes de aprobación.

Perú en un gran momento

A pesar de la lentitud en poner la maquinaria en marcha, Perú tiene una de las regulaciones más avanzadas para el cannabis en América Latina y es un mercado prioritario para las grandes multinacionales. Porque a diferencia de lo que ocurre en otros países de la región, en Perú se ha creado una regulación para el cannabis medicinal que solo se tuvo que ajustar sobre la que ya existe para productos de salud, lo que da muchas ventajas.

Una de las principales virtudes del marco regulatorio peruano es que la distribución y comercialización de los productos, más allá de las licencias requeridas, se realizará en establecimientos farmacéuticos (farmacias, boticas y puntos de venta dentro de clínicas y hospitales). Así, en el mercado peruano los productos nacen con una red de distribución potencial muy grande, lo que permite un desarrollo más rápido que en otros países, donde han apostado a crear tiendas especializadas para venderlos.

¿Cómo funciona las licencias?

Si un importador quiere colocar sus productos en puntos de venta en Perú, en primer lugar, necesitaría una licencia especial para cannabis. Luego, los productos que dicha empresa quiere importar deben contar con un registro sanitario. Además, los establecimientos farmacéuticos donde se van a vender los productos tienen que tramitar una licencia de comercialización.

Y es precisamente en este último punto donde menos se ha avanzado, pues si bien ya existen cerca de 15 compañías importadoras, la mayor parte de las farmacias peruanas que han pedido licencia lo han hecho hace muy poco. Y sin farmacias habilitadas, puede fallar el último eslabón de la cadena de distribución.

Así que es necesario esperar unos meses para ver cómo Perú solventa este último escollo en su intención de poner cuanto antes el cannabis medicinal a disposición de los pacientes. Mientras tanto, las grandes compañías del cannabis internacionales continuarán posicionándose de cara a la apertura de un mercado que, por sus condiciones, promete ser uno de los más interesantes a nivel global.

Fuente Dinafem / Autor D. CIVANTOS

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