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Lactobacilos: bacterias beneficiosas en el sustrato del cannabis

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Los lactobacilos son bacterias benéficas que forman parte de la mayoría de los prebióticos. Se suelen consumir en alimentos por sus propiedades para regular la flora intestinal. Lo podemos encontrar en el queso, el yogurt y además en el suelo de nuestros cultivos. 

Los lactobacilos son bacterias beneficiosas para el cannabis. Forman parte de los microorganismos que se ocupan de descomponer la materia orgánica,  producen enzimas y antibióticos naturales con propiedades bactericidas y funguicidas capaces de eliminar los patógenos más comunes. De esta reacción un sub-producto es la liberación de ácido láctico como desecho, acidificando el entorno y dificultando la supervivencia de otras bacterias. Se conocen 180 especies de Lactobacillus.

Sus beneficios en la agricultura son muchísimos:

  • Refuerzan y mejoran el sistema inmunitario.
  • Estimulan la salud general, regeneran la población de microorganismos beneficiosos que viven en el suelo y en la superficie de las plantas.
  • Mejoran la absorción de nutrientes y el aprovechamiento de los fertilizantes.
  • Contribuyen en la prevención de ataques por hongos como la botritis o el oídio.
  • Se suele agregar al compost para acelerar la descomposición natural y evitar el mal olor durante este proceso.
  • Se emplean en la fermentación de materia orgánica para elaborar fertilizantes.
  • En suelos compactados (enfermos)  ayuda a eliminar otras bacterias anaeróbicas dañinas y comenzar a reacondicionar su estructura, devolviendo su porosidad.

Recolección y cultivo de lactobacilos

Los lactobacilos se pueden recolectar del aire siguiendo una técnica muy simple que nos permitirá atrapar las especies locales.

Elementos necesarios:

  • Arroz blanco común, sin ningún pre tratamiento. Si es orgánico, mejor.
  • Recipiente de vidrio o plástico (no metal). Preferentemente un frasco.
  • Hoja de papel poroso (servilleta).
  • Leche fresca y entera.

¿Cómo se hace?

Como caldo de cultivo o elemento nutritivo vamos a utilizar el agua que se obtiene tras lavar arroz.

1) Colocar 1/3 de agua de arroz en el frasco y agregar agua declorada hasta cubrir la mitad del mismo. Es importante que quede una buena cantidad de aire en su interior. Sobre la tapa, colocaremos la hoja de papel.

El mismo debe ser almacenado en un lugar sin luz solar directa.
Hay que dejar que el agua de arroz fermente entre 5 y 7 días a una temperatura de 20 a 25º C. Saliendo de este rango la reacción será más corta si hace más calor y más larga si hace frío, tardando hasta 10 días.  

Los microorganismos que flotan en el aire irán cayendo en el agua de arroz donde se empezarán a alimentar.

Con la fermentación, la fibra de arroz que haya en el agua sube a la superficie y forma una fina película de olor agrio y color amarillo que se puede eliminar filtrándola.

2) Una vez tenemos nuestro inóculo de bacterias, lo mezclamos con diez partes de leche por cada parte de inóculo para estimular los lactobacilos presentes y eliminar el resto de microorganismos que no nos interesan. 

También podes usar yogur natural sin sabor para reemplazar el agua de arroz, ya que reduce la duración del proceso de elaboración del estimulador de lactobacilos a la mitad.

Una semana después de añadir el inóculo a la leche, los hidratos de carbono, la grasa y las proteínas se habrán coagulado en una masa blanquecina que flota en la superficie del suero. Filtra el líquido con un colador y separa la masa blanca. 

¿Cómo almacenarlos?

El suero con los lactobacilos se puede guardar en la heladera, donde el frío los mantiene activos pero ralentiza su metabolismo. También se puede guardar a temperatura ambiente si se le añade igual cantidad de melaza o azúcar de mascabo, para que los lactobacilos se alimenten. La azúcar blanca no sirve por los productos químicos que se emplean en su refinado.  

El suero contiene muchos lactobacilos, pero, como se han acabado la comida, permanecen en estado de letargo. 

Antes de usarlos conviene activarlos: hay que mezclar por cada parte de suero una parte de melaza y veinte partes de agua. El cloro daña a los lactobacilos, por lo que se recomienda usar agua declorada.

Dejamos fermentar la mezcla durante al menos 24 horas para que los lactobacilos se activen y se multipliquen por miles de millones, entonces ya tenemos listo nuestro estimulador, vivo y activo.

Para utilizar la preparación, debemos diluir 5-15 ml por litro de agua. Se puede pulverizar directamente sobre las plantas, añadirlo al agua de riego o mezclarlo con nuestro fertilizante.

Activador de MAB(microorganismos activos benéficos)

Antes hemos explicado que añadir una sola especie de microorganismo beneficioso al suelo tiene efectos menos intensos y duraderos que si se aplica una mezcla de ellos. 

Para obtener un activador de la vida microscópica del suelo de primera calidad, debemos combinar el suero de lactobacilos, el inóculo de microorganismos locales y levadura de panadería (Saccharomyces cerevisiae) que también son  microorganismo beneficioso.

Si querés saber más, no te pierdas la nota sobre microorganismos.

Soy The Green Nursery.

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